martes, 12 de julio de 2011

adios en la ciudad

Solo levantó la mirada para decirle adiós.
Se dio ese pequeño lujo entre los labios
sin respirar siquiera.
Tres pisos más abajo ya lo lamentaba
mirando su reflejo bajo la luz cruel del ascensor.

En la puerta encontró a un perro husmeando la basura
a un taxista tocando bocina,
y a un policía abusando de su patético azul,
pero ella siguió caminando
esperando llegar al menos hasta la parada
sin llorar.

Subió a un A7 de hora pico
y se amontonó,
como una más...

2 comentarios:

  1. Precioso texto. El sonido invisible de un corazón lastimado tomándose del día (y su rutina) para vivir y seguir. También tomo ese A7, pero con otro destino, tal vez no el mismo de ella pero con la misma sensación de haberse olvidado algo en el lugar de partida... Preciso texto, siempre es lindo leerte.

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  2. muchas gracias! quizás tomaste el mismo a7 y no lo sospechaste...ellxs son siempre secretos
    abrazo

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