sábado, 12 de febrero de 2011

bichitos sobre el pasto


No podía sacarse los anillos amarillos de la mirada
por tanto refregarse los ojos.
Eso le divertía casi tanto como el hipo.
Lo buscó en el centro de ese fantasmagórico círculo para envolverlo en el sol
y escribir un poema desde los ojos.

Se convenció a sí misma que tanta cursilería
solo podía ser causada por días de verano
y se dejó ser dulce

Él con la guitarra era una canción,
aunque no se lo diría con esas palabras,
no sabía hacerlo,
solo tomó un panedero y lo envolvió en sueños de un solo soplido,
espolvoreando el aire de blanco.

“Me encantás”.
No podía decir nada más romántico.
“Me encantás”
y le dibujó a contrapelo una caricia.

Se convenció a sí misma de nuevo
-Es el calor-
y bajó al agua a mojarse los pies
mientras humedecía un te quiero para decírselo más cerquita,
más piel a piel.
Volaban bichitos cerca del pasto
y un par de mojarras le besaban las uñas
pintadas torpemente de rojo.

El frío en las pantorrillas le dio hipo
y volvió a refregarse los ojos
con las dos manos.

2 comentarios:

  1. hermoso! me gusta sobre todo de la forma en que empieza...los anillos amarillos...

    para leer con santa maria da feira!

    no se porque lo de las uñas torpemente pintadas y lo del hipo me recordo a vos jajajja

    besos.

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  2. quizas el hipo...y santa maria da feira...y tantos anillos amarillos...
    bss

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