lunes, 12 de octubre de 2009

mire hacia vos


¿Hay esperanza, acaso, de encontrar entre las piedras alguna flor blanca que dilate este rayo de sol?
Miré en la dirección del viento y descubrí paisajes insanos, invisibles guardianes de tesoros de nadie, que se pierden en la bruma matutina y se desgarran en el sueño… amortiguados solo, con unos cuantos besos.
Miré a través de la mirilla y tu forma se agigantó -imagen de lo impuesto, enormidad que todo lo posee, todo lo es…- tan solo para empequeñecerse un segundo después.
Escribiré la canción que me pediste. Inventare las frases sencillas que tus oídos buscan y no dicen nada. Pero no soy eso, no soy ni el espejo de la primavera que ríe falsamente mientras sacude las caderas.
Soy la estrofa que se corta en la primera edición; soy la moza, la altanera, la que habla sola en el sillón de los enamorados. Soy eco entre los huecos de la cama, amante prisionera de mi razón. Cuando duermes yo me quedo despierta, y no soy más que un espejismo de mi propia sombra, padeciendo pesadillas ensangrentadas de amor. Soy un fuego en el desierto, arena pisoteada por el mar.
Miré por la ventana y descubrí que no quedan paisajes desde mi balcón. Tiemblo al mirar tus ojos, me estremezco al poseer tus labios; y aun así ya soy inerte, estoy extinta. Golpeare las palmas en la casa del vecino, diré las palabras que esperas que diga, encontrare los pasos, venderé mi piel al sol, solo para verte sonreír.
Alcanzo a ver mi cuerpo ahogándose desesperado en la multitud. Rescátame, víveme, haz un cielo solo para mí. Veo el nefasto futuro cernirse sobre mi y corro a tus brazos mas están paralizados por el miedo, y lo comprendo: No soy tu nombre, no soy tu voz, no digas nada… no puedes alcanzarme ya.

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