lunes, 28 de septiembre de 2009

m

el murmullo de la ciudad atraviesa las grietas de mi ventana,
se mete en mi cama, sacude las sábanas
se cuela en tu espacio vacío.
abro los ojos despacio, respirando un augurio
escuchando el eco de las palabras que me dejaste,
las arrojaste al viento solo para herirme,
solo para decirme que vos también llorás.
mientras un poema muere dentro del pecho,
hierve en el alma,
se arroja al mar

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